Cuenta la leyenda que hubo en Sevilla un único barbero respecto del que se publicó un decreto ley: "Debía encargarse de afeitar a todos aquellos, y sólo a aquellos, que no se afeitaban a sí mismos". Pero entonces, ¿quién afeita al barbero de Sevilla? Si se afeita a sí mismo, por ley no debería hacerlo. Y si no se afeita a sí mismo, entonces, por ley, debería hacerlo. La ley obliga al barbero simultáneamente a afeitarse y a no afeitarse a sí mismo.
domingo, 23 de diciembre de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
Ostras que arte, muy bueno el blog, o muy paranoico, por lo que no deja de ser genial ;)
Publicar un comentario